- El gasto medio por formación superior se sitúa entre 800 y 1.800 euros al mes, pudiendo suponer el alojamiento más del 50% (entre 300 y 1.000 euros); las habitaciones en piso compartido subieron un 60% en cinco años
- Justalia, dedicada a reclamaciones bancarias y a cancelación de deudas, previene, en tarjetas, contra intereses abusivos, las revolving y cuotas que apenas amortizan el principal; en préstamos, ante la TAE, el periodo de cadencia y las comisiones
| Imagen: Nikolayhg (Pixabay). |
ROIPRESS / ESPAÑA / EXPERTOS - La vuelta al cole también llega a la formación superior a lo largo de este mes de septiembre. La particularidad de este año es que, por diversos factores, se trata del curso universitario más caro de la historia. Así lo señala Justalia, compañía que ayuda a los consumidores en reclamaciones bancarias, así como en la exoneración de deudas. Como expertos en la materia, desde la empresa se estima que, dadas estas especiales circunstancias, en torno al 15% de los hogares con universitarios firmará un préstamo bancario para poder sufragar los estudios.
Si se toman como referencia las estadísticas del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) -dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades-, el citado porcentaje implica que un mínimo de 240.000 estudiantes y/o sus familias se endeudarán con el objetivo de obtener un grado, según las cifras calculadas por Justalia. Todo ello para sufragar un gasto medio por formación superior de entre 800 y 1.800 euros mensuales dependiendo del centro, su naturaleza -pública o privada- el coste de la vida en cada comunidad autónoma y, en especial, el tipo de residencia.
¿PRÉSTAMO O TARJETA?
Conscientes del filón, muchas entidades financieras cuentan con productos ad hoc en este ámbito. Desde Justalia se detecta que algunos bancos llegan a ofrecer hasta 80.000 euros para el conjunto de la carrera con un periodo de devolución que puede alcanzar los diez años. “Si el universitario opta por un préstamo, debe comparar las condiciones que le planteen en diferentes bancos y fijarse cuidadosamente en la tasa anual equivalente, la TAE, y no sólo en el tipo de interés nominal -TIN-; en el plazo de devolución; en el periodo de cadencia; y en los gastos adicionales, es decir, en las comisiones”, aconseja Carlos Reina, CEO de Justalia.
“En cambio, por nuestra experiencia sabemos que hay alumnos que, en lugar de acudir a los préstamos, se apoyan en la tarjeta de crédito para ir aguantado mes a mes por el acceso inmediato que se puede tener a ellas, los mínimos requisitos exigidos y sus reducidas cuotas mensuales. Desde Justalia prevenimos a los estudiantes contra los intereses abusivos, esas bajas cuotas que apenas amortizan el capital principal y, sobre todo, ante las tarjetas revolving”, agrega Carlos Reina.
EL ALOJAMIENTO, DISPARADO
Es preciso recalcar, como ya se ha apuntado, que el principal motivo por el que se registra el curso más costoso de siempre se debe a que la disponibilidad de pisos o residencias para universitarios se encuentra más baja que nunca, sobre todo en las grandes ciudades. Desde Justalia explican que, al haber tanta diferencia entre oferta y demanda, el precio de una habitación en un piso compartido se elevó un 60% en cinco años. Cabe destacar que, según datos que maneja Justalia, hasta 680.000 alumnos dejan su casa este mes para estudiar en otras regiones, desplazándose desde múltiples lugares a las urbes más universitarias.
Esa evolución alcanza su culmen ahora, en el curso 2025-2026, puesto que el dispendio en el alojamiento puede superar el 50% del presupuesto total para numerosos estudiantes, quedando la horquilla entre 300 y 1.000 euros al mes según la ciudad, estiman en Justalia. Esta realidad tiene una incidencia mayor en Madrid y Barcelona, pero también en Valencia, Sevilla y Granada; y, en menor medida, en Salamanca, Santiago de Compostela y Pamplona.





